Psicología Trastorno

No todo es lo que parece...o queremos ver.

Una persona acude a consulta porque se siente muy

desmotivada y con mucha ansiedad y angustia.

Esta persona no logró establecer una pareja estable en su
vida; no tuvo hijos, no realizó los estudios que hubiera deseado y no consiguió
un trabajo parecido siquiera a lo que le hubiese gustado.

Sus explicaciones conscientes del porqué, por ejemplo, no
logró establecer pareja son del tipo "he tenido mala suerte con los
hombres". Poco a poco, y con el trabajo de cada sesión, va tomando
conciencia de que, en realidad, no estableció pareja ni nada de lo
anteriormente citado, no por las explicaciones conscientes que se dio a sí
misma para justificar lo que le pasaba en su vida, sino porque estaba
obedeciendo el discurso para el que, desde su infancia, la habían preparado y
cuyo fin no era otro que el de acabar cuidando de sus padres.

Por supuesto, la paciente, necesitó un tiempo (cada persona
tiene su momento evolutivo) para hacerse consciente de lo que en realidad
pasaba y poder así tomar las riendas de su vida al fin.

Os imagináis que esta persona, dependiendo de donde acudiera
a por ayuda, podría hacer sido tratada solo con fármacos (antidepresivos o
benzodiacepinas); o podría haber sido tratado con una evaluación,
conceptualización de caso e intervención para su "conducta problema de
ansiedad"; o algún entrenador personal le indicaría directamente la
solución porque él tiene el saber.

¿Es en realidad un problema de ansiedad el de esta persona o
es algo mucho más profundo? ¿Basta con mirar solo el síntoma o hay que buscar
las causas profundas que siempre son diferentes de un caso a otro?

Ahí dejo la reflexión que, dese luego, implica lo que está
ocurriendo actualmente con ciertos enfoques que reciben mucho apoyo y que
corresponden a un discurso que no beneficia al ser humano sino a
otros..."beneficios".

0 0
Feed

Dejar un comentario